Saturday, July 21, 2012

Grave Error Con El Areopuerto



Grave error con el Aeropuerto

Por: José Rivera Santana. /21 de Julio de 2012

     La privatización del aeropuerto Luis Muñoz Marín puede tener consecuencias graves para el país pues no conviene en lo económico y constituye un riesgo estratégico muy alto por nuestra condición de isla.
     Por sus características e instalaciones físicas, el aeropuerto de Isla Verde es la principal y única infraestructura aeroportuaria del País. No tiene sustituto. De privatizarlo, el resultado sería convertir un bien público en un monopolio privado y es por eso que no proceden las comparaciones que se hacen con privatizaciones parecidas en países latinoamericanos y europeos que, además, han resultado ser procesos muy distintos.
     Por ejemplo, en México el estado tiene el 51% de las acciones de las empresas privatizadoras. En Panamá el estado creó una empresa pública para administrar el aeropuerto y en Brasil, la privatización de los aeropuertos se fijó solo por 25 años.
Sin embargo, la administración de Luis Fortuño pretende traspasar el aeropuerto a una empresa privada por un periodo de 40 años, pero en realidad puede ser de hasta 75 años pues la Ley de las Alianzas Publico-Privadas permite extender el contrato hasta ese máximo de tiempo. Así que se trata de la enajenación total de nuestro principal puerto de entrada y salida, siendo además, una empresa privada y extranjera la que asumirá su control y manejo.
     La experiencia en Europa y América Latina ha sido que en los aeropuertos privatizados se han incrementado los costos para los pasajeros. Las técnicas financieras utilizadas por las empresas privatizadoras se basan en aumentos constantes a las tarifas de aterrizaje, estacionamientos, concesiones y otros cargos, especialmente en aquellas áreas donde los inversionistas esperan recuperar su inversión de forma rápida y rentable. Nada que deba extrañar pues es la lógica del privatizador: su negocio es obtener ganancia por su inversión. Lo que ocurre es que los aumentos lo terminaremos pagando los pasajeros y ése es el modelo equivocado. Por lo anterior, no se estará invirtiendo en la industria turística para hacer más atractivo a Puerto Rico como destino. Todo lo contrario, se hará cada vez más caro para el visitante viajar a nuestra isla. Y esto es medular, sobre todo porque en los últimos años se ha insistido en el desarrollo del turismo como de las actividades importantes que pudiera ser puntal en la reactivación de la deteriorada economía.
      Pero hay más. La privatización del Luis Muñoz Marín puede representar un desfalco. Por ser el principal puerto aéreo, recibe el 63% de toda la carga aérea y el 80% de los pasajeros que entran a Puerto Rico, por lo que es también la principal fuente de ingresos de la Autoridad de Puertos. Además, del propio informe de presupuesto del gobernador se desprende que, al contrario de lo dicho por la Autoridad de las Alianzas Publico-Privadas, para el Aeropuerto de Isla Verde se proyecta un aumento en el flujo de pasajeros y de carga. En efecto, sus ingresos estimados a 40 años serían varios miles de millones de dólares adicionales a la cantidad anunciada que recibirá la Autoridad de Puertos del privatizador. En otras palabras, es “la joya de la corona”. Con su privatización, la empresa que lo adquiera estará recibiendo el “trompo ya bailando”, mientras el pueblo puertorriqueño quedará expuesto por un lado, a las decisiones de negocio que tomen los dueños de la empresa premiada y, por otro, a una pérdida de ingresos.
     ¿Es sensato y lógico para el interés público perder el control por 75 años de la principal infraestructura aeroportuaria? ¡Claro que no!
Publicado en El Nuevo Día, 21 de julio de 2012
Extraido de: http://www.80grados.net/grave-error-con-el-aeropuerto/ 

Tuesday, July 3, 2012

"Ambientalismo como nueva forma de Colonialismo"


¿Ambientalismo como nueva forma de colonialismo?         
Por Arturo D. Villanueva Imaña
De:Bolprees
Miércoles 28 de marzo de 2012.
El pasado 16 de marzo en una noticia por demás sugerente, pero al mismo tiempo muy escueta, el periódico Página Siete de La Paz, Bolivia, daba cuenta que el Presidente Evo Morales en visita realizada a su homólogo Juan Manuel Santos de Colombia, señaló que: “el ambientalismo es una nueva forma de colonialismo(…)”.
      Esta definición tan corta, pero al mismo tiempo tan precisa y de profunda significación, ciertamente entraña no solamente los nuevos desafíos que se plantean en el mundo moderno sobre la forma cómo debe encararse el desarrollo, la forma de relacionamiento del hombre con la naturaleza y las nuevas formas que adquiere la dominación y explotación capitalista, sino que también contiene los dilemas y encrucijadas a las que se enfrentan procesos de cambio y transformación en un escenario en el que aún predominan visiones y enfoques neoliberales y proimperialistas.
       En vista de lo escueto de la noticia y la ausencia de mayores elementos de juicio y contextualización sobre la definición planteada por el presidente Evo Morales, evidentemente se pueden realizar diverso tipo de interpretaciones y suposiciones acerca de lo que verdaderamente quiso decir.
      Presumiendo que la definición realizada estaba dirigida a aquellos movimientos de países occidentales del norte, foros internacionales y consejos mundiales (que junto a representantes gubernamentales suelen incluir los de las empresas transnacionales), y no a los movimientos sociales, populares y de pueblos indígenas de los países del sur que han emprendido luchas en defensa de la Madre Tierra y los derechos de los pueblos indígenas; entonces podríamos señalar que el presidente Evo Morales tenía razón y, además, estaba planteando una tarea por abordar que, como él mismo dijo, “debemos debatir (…) con claridad ante nuestros pueblos y, de esta manera, superar los problemas que tenemos”.
      Ahora bien, cuando afirmo que el presidente Evo Morales tenía razón al decir que “el ambientalismo representa el nuevo colonialismo”, entiendo que el ambientalismo al que hace referencia, corresponde a aquella lógica mercantil que propone la denominada economía verde. Es decir, hace referencia tanto a la lógica de mercantilización de los recursos naturales que es acorde a los intereses extractivistas de las empresas transnacionales que están interesadas en continuar la explotación de la naturaleza para satisfacer sus objetivos de acumulación y enriquecimiento, así como a un enfoque (método) para establecer una forma de relacionamiento con la naturaleza, que no es precisamente de armonía para Vivir Bien.
      Por otra parte, si se tratase de asociar este tipo de ambientalismo con el posicionamiento y las demandas que por ejemplo sostienen los pueblos indígenas y las organizaciones populares que defienden el TIPNIS y rechazan la construcción de una carretera que cruce por su núcleo; entonces el razonamiento no sería el correcto, puesto que las organizaciones que han formado parte de la VIII Marcha Nacional, ha rechazado precisamente ese enfoque desarrollista, mercantil y extractivista, para plantear alternativamente la defensa y protección de los recursos naturales, los derechos de la Madre Tierra y los suyos propios. Veamos las razones de este razonamiento.
      En realidad el ambientalismo como nueva forma de colonialismo, corresponde al enfoque del desarrollismo extractivista que, arguyendo razones de un supuesto manejo responsable de los recursos naturales, pretende mantener la lógica de explotación y mercantilización de los mismos, en correspondencia a los intereses transnacionales capitalistas.
      Es más, el ambientalismo de la economía verde actúa hipócritamente, porque al mismo tiempo de preocuparse por impulsar campañas nacionales (e inclusive mundiales) para cambiar focos de luz o dejar de utilizar envases y bolsas de plástico, se rasga las vestiduras cuando se trata de cumplir los controles ambientales sobre las inversiones o las exportaciones, o cuando debe dar cumplimiento y garantizar el ejercicio del derecho de consulta y participación de los pueblos indígenas. Una secuela de este enfoque y de esta política, es que (bajo los argumentos antedichos) no solo reprime las protestas sociales que plantean la defensa de los derechos de la Madre Tierra, sino que los criminaliza al derivar los actos de represión en juicios contra sus dirigentes y líderes.
      Este tipo de ambientalismo hipócrita, está estrechamente asociado al desarrollismo neoliberal y extractivista que impulsa y promueve el emprendimiento de mega obras de ingeniería hidráulica, de transporte, comunicaciones y de explotación de recursos naturales hidrocarburíferos y mineros.
Parece como si hubiésemos asimilado tan profundamente aquella idea por la que al permanecer como proveedores de materias primas, íbamos a perpetuar la subordinación y dependencias tan características de nuestra pobreza y subdesarrollo, que hemos perdido de vista que aquella industrialización y sustitución de la matriz primario exportadora que tanto se desea, bien podría constituir la nueva y moderna forma de reforzar al capitalismo y los lazos de dependencia y subordinación al capital transnacional que debería constituir, ese sí, el eslabón de la cadena de opresión y colonialismo por romper.
      En otras palabras, parecería que aún no hemos imaginado proyectos de desarrollo alternativos al extractivismo y la industrialización a ultranza. Parece olvidarse que la panacea del desarrollismo y la industrialización corresponden a una tarea del nacionalismo populista de los años 50 y del nacionalismo antidemocrático de los años 70, que actualmente (dadas las circunstancias internacionales y el escenario mundial de la economía y las finanzas) tendría una muy dudosa ventaja económica, que puede ser claramente cuestionable si se toma en cuenta los graves y profundos daños sociales, ambientales y políticos (dependencia de las transnacionales y pérdida de soberanía), que se pueden advertir.
      Por eso se afirma que el presidente Morales tiene razón cuando señala este nuevo riesgo y esta nueva expresión de la dominación imperialista del capitalismo, que se disfraza tras un ropaje ambientalista; pero al mismo tiempo, también debe constituir en el argumento fundamental para actuar en consecuencia y liberar al proceso de cambio de la total incongruencia.
Articulo extraido de Dialogo Digital: http://www.dialogodigital.com/index.php/¿Ambientalismo-como-nueva-forma-de-colonialismo-visiones-en-disputa.

Tuesday, May 22, 2012


Mi nombre es Arivel Figueroa y soy una joven ensayista. Actualmente estudio Cultura Turistica en la Universidad de Puerto Rico en Carolina. Me apasionan todas las artes y promover la cultura e historia de mi pais. En este espacio se presentaran mis escritos y articulos relevantes al desarrollo historico, cultural y turistico de Puerto Rico.